Tweets
    —¿Te puedo pedir una cosa?
    —Sí, dime.
    —No te acostumbres a mi.
    —¿Como así?
    —Que no te acostumbres a mi, ni a mi risa, ni a mi hiperactividad, a mi olor, ni a mis risas atemporales, ni a mis besos. No te acostumbres a que me cuentes tus cosas ni que te escuche con atención. No te acostumbres a cómo te miro o te dejo de mirar, ni te acostumbres ni a mi rabia ni mis celos irracionales, ni a reirte de las cosas que te digo.
    —¿Y eso a que viene?
    — A nada, simplemente que algún día me cansare y me iré y echarás de menos esas cosas a las que estas ahora acostumbrada y no valoras.

    (Fuente: eraseunjueves26)